
Desde 1970, la finalidad de nuestros hogares es la de trabajar por el bienestar de los niños que carecen de un ambiente familiar adecuado, y proporcionarles un entorno que les permita adquirir un desarrollo integral.
La vida en los hogares transcurre de la forma más parecida posible a cualquier familia, donde conviven niños y niñas (entre 7 y 12 niños) con 2 educadoras. El Hogar se convierte en un lugar seguro para ellos y de referencia en sus vidas.
Desde la Fundación ANAR queremos que el Hogar sea un lugar seguro para ellos y un punto de referencia en sus vidas, atendiendo las necesidades específicas de cada menor.
Los niños con minusvalías psíquicas o físicas y también aquellos que tienen problemas de aprendizaje requieren una atención especial e individualizada, una educación acorde con su nivel de escolarización. Para ello acuden a Centros de Educación Especial y Centros de Estudios de Aprendizaje y Readaptación.
Desde nuestro departamento de trabajo social se ayuda no sólo a los niños y niñas, sino también a sus familias, con el objetivo de que este trabajo repercuta en la reinserción en su familia biológica.
El contacto directo con los niños produce el “enganche” afectivo entre el voluntario y el niño. Esta relación supone una motivación para nuestros voluntarios al comprobar los resultados que pueden obtener con su trabajo y dedicación.
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