Los padres ante el abuso sexual
Cuando hablamos de Abuso Sexual, hablamos de una actitud o comportamiento que realiza un adulto con un menor para su propia satisfacción sexual. Esto implica actuación física y manipulación emocional y psicológica.
Es importante que los padres y las madres sepáis que la mayoría de los abusos a menores ocurren en el propio hogar o entorno cercano de los menores y los agresores, generalmente, son personas conocidas por ellos, las cuales tienen fácil acceso a esos menores. El silencio que rodea esta experiencia es lo que permite que la situación se siga dando.
Hay que enseñar a los/as niños/as desde que son pequeños, adaptando el lenguaje como se hace en cualquier otra situación de prevención, a diferenciar situaciones normales y positivas de contacto y afecto, de otras situaciones "raras", "feas" o que pueden "hacer daño" y también a enseñarles a decir no a estas últimas.
Es necesario hacer hincapié en que cuenten todo lo que pase que les preocupe, les asuste o les dañe, os lo tienen que contar, aunque alguien les diga que no debe hacerlo porque es un secreto. Hacedles saber que váis a estar siempre para escucharles y protegerles.
Tienen que decir "NO" y luego contarlo cuando:
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La situación le resulte extraña, algo no les guste (besos raros, quitarse la ropa en momentos inadecuados, pedirle que enseñe o toque partes de su cuerpo o de la otra persona...). |
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Tenga miedo, no confíe, no esté a gusto... |
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Le hagan daño. |
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Le traten de llevar a sitios a solas o se acerque alguien desconocido. |
Si un/a niño/a dice que ha sido molestado sexualmente, los padres y las madres debéis buscar ayuda médica y llevar al/la niño/a a que le hagan un reconocimiento médico y buscar ayuda psicológica para él/ella.
Los padres y las madres tenéis que saber que no hay niño preparado psicológicamente para hacer frente al estímulo sexual. Por eso es muy importante que sepáis que cuando un/a niño/a cuenta que está siendo abusado, no suele estar mintiendo, ya que los niños no fantasean sobre estas cuestiones.
ES NECESARIO TRANSMITIRLE QUE ÉL/ELLA NO TIENE LA CULPA DE LO QUE LE HA OCURRIDO.
Existen señales que pueden hacer sospechar que un menor está siendo abusado. Estas señales pueden ser:
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El menor se resiste a ir a determinado lugar o a quedarse con determinada persona. |
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Tiene pesadillas, se orina en la cama, tiende a tener comportamientos que antes no tenía o vuelve a etapas que estaban ya superadas. |
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Teme dormir solo. |
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Tiene trastornos alimenticios (come mucho o mucho menos que antes). |
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De forma repentina rechaza al padre o a la madre. |
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Baja su rendimiento escolar. |
La Fundación ANAR pone a disposición de los padres y las madres el Teléfono ANAR del adulto y la familia (91 726 01 01 y 600 50 51 52) y el servicio de Email ANAR para cualquier duda o consulta que tengáis sobre este tema. Estos servicios son confidenciales, funcionan 24 horas y están atendidos por un equipo de profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y abogados).
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