El Teléfono del Menor atendió 17.954 llamadas en 2017, lo que supone un incremento del 29,89%

El Teléfono ANAR gestionó 109 llamadas de orientación especial, de las cuales 77 fueron de mayor urgencia, gravedad y complejidad

La directora general de Servicios Sociales, Celia Sanz, y la directora del Teléfono ANAR, Diana Díaz, han presentado esta mañana, el balance de actividad del Teléfono de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo. Un servicio gratuito, confidencial y que funciona 24 horas al día al que pueden llamar tanto menores como adultos que necesiten información u orientación sobre el caso concreto de un menor.

En su intervención, Sanz ha indicado que durante el año pasado el servicio, (a través de los teléfonos de Ayuda a Niños y Adolescentes 900 20 20 10 y el número armonizado de ayuda a la infancia en la Unión Europea 116 111, así como del teléfono de Adulto y la Familia 600 50 51 52), atendió 17.954 llamadas, un 29,89% más que el año anterior, cuando se registraron 13.822 llamadas, y un 88% más que en 2015 (9.550 llamadas).

Estos datos muestran, según ha explicado Sanz “la importancia de este servicio para ofrecer a los menores un apoyo y ayuda personal para resolver, bien a través de sí mismos, bien a través de adultos de su entorno o profesionales, aquellas situaciones de riesgo en las que se ven inmersos”.

Del total de llamadas recibidas, la mayoría requieren un servicio de orientación en el que los orientadores telefónicos realizar una labor de contención emocional, informan sobre el servicio, sobre algún recurso o tema en particular o son aproximaciones al teléfono. “Sin embargo, hay llamadas que requieren de orientación especial” ha señalado Sanz quien ha concretado que en 2017 se produjeron un total de 109 que “requieren una valoración psicológica y pueden necesitar posibles intervenciones y/o derivaciones a los departamentos social o jurídico. En la mayoría de estas llamadas se debe derivar la misma a un recurso externo”. De estas 109 llamadas, se detectaron 77 casos cuya urgencia, gravedad y complejidad requirieron una orientación compleja o una derivación a los recursos sociales de infancia y/o una intervención con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

En este sentido, la directora general ha destacado “la alta profesionalidad del equipo que atiende este servicio y que está formado principalmente por psicólogos, trabajadores sociales y abogados todos ellos con conocimientos acreditados en materia de familia e infancia”.

 

Casi la mitad de los casos atendidos durante 2017 estuvieron motivados por algún tipo de violencia (maltrato físico, psicológico, abandono, agresiones, violencia de género, violencia escolar) contra los niños, niñas, la violencia en cualquier de sus formas se constituye como el principal motivo de consulta en un 40,1% de los casos recibidos por la línea de niño y del adolescente, y un 45,2% de las atendidas por la línea de adulto y la familia.

Además, dentro de los diferentes tipos de violencia que sufren los menores de edad las situaciones de maltrato (físico y/o psicológico), son cada vez más frecuentes, los menores de edad han consultado por este motivo en un 22,8% de los casos y en el caso de los adultos se detecta esta consulta en el 30,9% de los casos.

En este sentido, la directora general ha subrayado que “el maltrato físico y psicológico es el más frecuente, supone uno de cada tres casos, es muy complicado de visualizar y, en muchos casos, este tipo de conductas se da en el propio entorno familiar, produciendo un gran sufrimiento a los menores”, ha destacado la directora general.

Por su parte, la directora del Teléfono ANAR, Diana Díaz, ha afirmado que “la violencia hacia los niños, niñas y adolescentes es un hecho cotidiano y real, como escuchamos diariamente desde los relatos de los niños/as y adolescentes víctimas que nos llaman, por eso decimos que un niño escuchado es un niño salvado”.

 

Por la línea del niño/a y del adolescente, el principal grupo de edad que ha accedido a este servicio han sido adolescentes de entre 16 y 17 años, que representan el 37,1% de los casos, seguido de aquellos de entre 14 y 15 años, en un 28,7%. Los menores de entre 10 y 11 años y de 12 a 13 años representan el 34,2% de los casos recibidos durante el año 2017 en La Rioja.

En este sentido, Celia Sanz ha explicado que “la adolescencia es, en muchos casos, una edad en la que es relativamente habitual que existan problemas de comunicación intergeneracional y, por tanto, muchos jóvenes sienten que no tienen en su entorno a quién acudir, con quien compartir sus problemas personales o a quién pedir ayuda en casos más graves, y este teléfono les ofrece un espacio seguro en el que poder expresarse”.

En lo que se refiere a la línea de adulto y familia, la edad infantil, de 0 a 7 años, representa el 26,2% de los casos atendidos, siendo el principal grupo de edad por el que nos han llamado los adultos. De esta forma, se ayuda a los niños más pequeños, en situaciones de especial vulnerabilidad, a través de las llamadas de los adultos.