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La Comunidad de Madrid impulsa el programa Buentrato de Fundación ANAR para mejorar la convivencia en los institutos madrileños

Un total de 9 centros docentes y 940 alumnos participan en el programa Buentrato de Fundación ANAR que ha puesto en marcha de forma piloto la Comunidad de Madrid con el objetivo de convertir a los adolescentes en agentes activos en la promoción, prevención y defensa de la igualdad, la lucha contra la violencia y la mejora de la convivencia en las aulas de la región. El consejero de Educación e Investigación, Rafael van Grieken, ha conocido de primera mano cómo funciona esta iniciativa de la Fundación ANAR en el instituto Conde de Orgaz, uno de los centros madrileños que lo han implantado. Esta es una de las muchas medidas que está poniendo en marcha el Ejecutivo regional dentro de su Plan de Lucha contra el Acoso Escolar.

Para realizar este proyecto, cada instituto elige a un grupo de entre 15 y 20 alumnos de 3º y 4º de Educación Secundaria Obligatoria que serán los ‘Voluntarios de Buentrato’. Estos jóvenes son entrenados por un equipo de psicólogos que, durante siete sesiones, les dan una serie de pautas sobre empatía, comunicación, convivencia y resolución de conflictos. Una vez formados, estos grupos de alumnos dan charlas a sus compañeros de 1º y 2º de ESO sobre cómo mejorar las relaciones entre ellos.

Además, los alumnos tienen que preparar una campaña de publicidad a favor del buen trato que incluya creaciones artísticas que ayudan a difundir las buenas prácticas en clase. Asimismo, el programa incluye encuentros entre padres, profesores y estudiantes para facilitar la escucha, el diálogo, la reflexión y la búsqueda de soluciones ante los enfrentamientos.

Buentrato es un programa de la Fundación ANAR que utiliza sesiones de formación dirigidas a toda la comunidad educativa -alumnos, profesores y familias-, para la mejora de la convivencia entre los más pequeños. Se inició en Perú en 2005 cuando un chico de 12 años que había recibido ayuda telefónica preguntó qué podía hacer el por otros jóvenes, y en 2009 recibió el reconocimiento de UNICEF Naciones Unidas como ejemplo de buenas prácticas para la defensa de los derechos del niño.