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Guía sobre maltrato para padres

El maltrato físico es cualquier tipo de acción, realizada conscientemente o no, por parte de los adultos responsables del cuidado y protección del menor que le cause un daño físico o le ponga en riesgo de padecerlo. Para ser considerado maltrato, no debe ser un hecho aislado, sino una situación que se produzca con frecuencia.
El maltrato psicológico es cualquier acción producida por los adultos responsables de velar por el cuidado y bienestar del menor en la que pueda existir violencia verbal contra el mismo, que se evite cualquier tipo de contacto con él/ella o que haya una ausencia total de respuesta a sus expresiones y necesidades emocionales. Al igual que ocurre con el maltrato físico, para ser considerado como tal, debe ser una situación que se mantiene en el tiempo y no un hecho aislado.

El maltrato puede ser de tres formas:

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POR ACCIÓN: maltrato físico y/o psicológico, abuso sexual, explotación laboral, abuso pedagógico y maltrato institucional.
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POR NEGLIGENCIA: desatención de las necesidades del menor y los deberes de protección u ofrecer un cuidado inadecuado.
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POR OMISIÓN: abandono (grado máximo en que un menor puede estar desatendido, tanto a nivel físico, sin proporcionarle comida ni cubrir sus necesidades materiales como a nivel afectivo). Maltrato emocional por omisión, al no atender las necesidades emocionales y psicológicas de los menores.
Todas estas formas de maltrato tienen serias repercusiones y consecuencias tanto a un nivel físico como psicológico y de desarrollo de los menores. Los niños/as que crecen siendo maltratados pueden crecer con serias carencias, que si no son detectadas y paliadas, pueden acarrear serias dificultades en su vida futura.
Para la prevención del maltrato, es importante buscar herramientas que pueden ayudaros a prevenir situaciones de riesgo en un futuro, o intentar incidir en esas situaciones si se están produciendo, de manera precoz; por lo que consideramos importante que los padres y las madres conozcáis qué se entiende por maltrato psicológico y físico a menores, sobre todo de cara a reflexionar y evitarlo.
Si identificas que puedes estar produciendo algún tipo de situaciones como las descritas y no puedes dejar de hacerlo aunque sabes que estás perjudicando a tus hijos/as, es muy importante que pidas ayuda a los organismos competentes. En tu municipio puedes acudir al centro de Servicios Sociales más próximo y pedir ayuda al respecto. Existen recursos gratuitos de Orientación Familiar que están gestionados por profesionales (psicólogos, trabajadores sociales, mediadores…), que ayudan a las familias que tienen dificultades de relación entre sus miembros.
Por otro lado, cualquier adulto conocedor de una situación de riesgo para un/a menor, está obligado a ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes en materia de menores. En esos casos, bien podemos acudir a los Servicios Sociales de la Zona en que vive el menor para informar a estos profesionales,  o si el maltrato se está produciendo en ese momento, llamar a la Policía.

Si tenéis cualquier duda sobre estos temas, podéis contactar con nuestro servicio de Email ANAR, accediendo al mismo a través de nuestra página web (www.anar.org), rellenando el Cuestionario del Adulto, o bien llamar a nuestros Teléfonos ANAR del Adulto y la Familia (91 726 01 01 ó 600 50 51 52), que son confidenciales y funcionan 24 horas, todos los días de la semana. Estos servicios están atendidos por un equipo de profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y abogados).