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Guía sobre maltrato para profesionales

El/la niño/la no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos y no suele pedir ayuda. Esto le sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente. Los/as niños/as que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficits emocionales, conductuales y socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad. De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y buscar una respuesta adecuada que ayude al/la niño/a en su desarrollo evolutivo.

El maltrato físico es cualquier tipo de acción, realizada conscientemente o no, por parte de los adultos responsables del cuidado y protección del menor que le cause un daño físico o le ponga en riesgo de padecerlo. Para ser considerado maltrato, no debe ser un hecho aislado, sino una situación que se produzca con frecuencia.

El maltrato psicológico es cualquier acción producida por los adultos responsables de velar por el cuidado y bienestar del menor en la que pueda existir violencia verbal contra el mismo, que se evite cualquier tipo de contacto con él/ella o que haya una ausencia total de respuesta a sus expresiones y necesidades emocionales. Al igual que ocurre con el maltrato físico, para ser considerado como tal, debe ser una situación que se mantiene en el tiempo y no un hecho aislado.

Para los profesionales que trabajáis con niños/as (profesores, psicólogos, trabajadores sociales, pediatras…), es importante estar alerta ante señales como estas:

  • Señales físicas repetidas (hematomas, magulladuras, quemaduras…)
  • Niños/as que van sucios, malolientes, con ropa inadecuada, etc.
  • Cansancio o apatía permanente (se suele dormir en el aula)
  • Cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente
  • Conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes
  • Relaciones hostiles y distantes
  • Actitud hipervigilante (en estado de alerta, receloso)
  • Conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados para su edad
  • Evita ir a casa y pasa más tiempo del habitual en el colegio, patio o alrededores
  • Tiene pocos amigos en el colegio
  • Muestra poco interés y motivación por las tareas escolares
  • Falta a clase de forma reiterada sin justificación
  • Retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual
  • Falta de cuidados médicos básicos

Es importante tener en cuenta que estos indicadores nos pueden ayudar en nuestra observación, sin embargo por sí solos no son suficientes para demostrar la existencia de maltrato sino que, además, debemos considerar la frecuencia de las manifestaciones, cómo, dónde y con quién se producen.

Respecto a la prevención del maltrato infantil, los centros escolares y las instituciones públicas, pueden realizar escuelas de padres que ayuden a los/as padres/madres a darse cuenta de qué acciones ayudan a su hijo/a a crecer positivamente y cuáles le perjudican y dañan en su evolución como persona. Los/as padres/madres que ejercen algún tipo de maltrato, no suelen ser conscientes de ello y necesitan el apoyo y ayuda de profesionales especializados para cambiar su relación con sus hijos/as.

Cualquier profesional que trabaje con menores (profesores/as, médicos/as, educadores/as…) y detecte una situación de maltrato, está obligado a ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes en materia de menores (Servicios Sociales de la Zona y Policía si en ese momento el/la menor presenta lesiones).

¿Necesitas ayuda?

Si consideras que necesitas consultar sobre este tema con alguien que te pueda ayudar, puedes comunicarte con nosotros para buscar orientación y puedes hacerlo a través de nuestro servicio de Chat o Email ANAR

O llama al teléfono de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (900 20 20 10), que es gratuito, confidencial, funciona 24 horas todos los días de la semana y está atendido por un equipo de profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y abogados).

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