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Guía sobre trastornos de alimentación para menores

Estar bien alimentados es esencial en todas las etapas de la vida pero principalmente en aquellas en que tu organismo experimenta cambios, como en la pubertad y la adolescencia. La forma en que te alimentas está directamente relacionada con la salud, ya que una dieta equilibrada es fundamental para llevar una vida sana y feliz.

Es muy importante que sepas que en relación a la alimentación existen problemas muy graves y serios que pueden llegar a poner en peligro tu vida. Estos trastornos son la ANOREXIA y la BULIMIA. Los chicos y chicas adolescentes estáis constantemente bombardeados por los medios de comunicación por mensajes falsos que reflejan que la única forma de ser feliz y obtener éxito a nivel social es estar delgados/as. No te dejes engañar porque es una forma de utilizar a los/as jóvenes para “vender” su mercancía. Tú vales mucho más. Queremos que conozcas en qué consisten estos trastornos para que seas capaz de identificarlos si alguien a tu alrededor sufre por ellos, o incluso tú mismo/a, y puedas luchar contra ellos.

Los síntomas más llamativos de la ANOREXIA NERVIOSA son:

  • No te sientes a gusto con tu cuerpo y has pensado que si adelgazaras te encontrarías mucho mejor contigo mismo/a y tu vida iría mejor en todos los demás aspectos.
  • Has empezado a quitar de tu dieta los dulces, el pan… has tomado laxantes porque has oído que te ayudan a “eliminar”, has empezado a hacer ejercicio para “quemar” grasas y estás constantemente en movimiento.
  • Estás constantemente pensando en perder peso y la idea de engordar te atemoriza. Todo en tu vida gira en torno a esta idea.
  • Asocias delgadez con felicidad y con éxito social y personal.
  • Estás aprendiendo a ingeniártelas para que los adultos de tu alrededor crean que estás comiendo adecuadamente.
  • Cada vez que te miras en el espejo te ves gordo/a, incluso cuando la báscula te dice que pierdes peso aceleradamente. Tu autoevaluación está distorsionada por la enfermedad. Esto es así porque cuando no nos alimentamos adecuadamente, nuestro cerebro deja de funcionar con normalidad a todos los niveles, por esta razón te cuesta mucho más concentrarte en los estudios para obtener los mismos resultados que antes.

LA BULIMIA NERVIOSA consiste en:

  • No te sientes cómodo/a con tu cuerpo, has pensado en ponerte a dieta. Sin embargo, te ves incapaz de llevarla a cabo y cada vez sientes más la necesidad de comer, incluso alimentos de altas calorías (dulces, golosinas…).
  • Cuando sientes esa necesidad imperiosa de comer lo haces de forma descontrolada, llegando a comer grandes cantidades y lo haces a escondidas.
  • Como te sientes tremendamente culpable después de estos episodios, te provocas el vómito para “compensar”.
  • Cada vez tienes que vomitar con más frecuencia porque tu cuerpo te pide más y más comida. Pero no pierdes el peso que quisieras y, además, las secuelas de tanto vomitar se están haciendo notar (garganta irritada, señales en los dedos de la mano, dientes afectados, incluso a veces sangras cuando vomitas).

Lo que puedes hacer para prevenir este tipo de enfermedades es:

  • Ten muy presente que para que tu cuerpo y tu cerebro funcionen bien, necesitan nutrirse adecuadamente. De lo contrario, no podrás hacer una vida normal de un/a chico/a de tu edad.
  • Tú ya eres valioso/a por el mero hecho de existir. Tus padres tienen hacia ti un amor incondicional y aunque tengas defectos, no olvides que también tienes virtudes. Como cualquier persona.
  • No te compares con nadie. Es posible que haya chicos/as más guapos/as o esbeltos/as que tú pero tú no sabes qué tipo de problemas o dificultades atraviesan. Lo más importante es aprender a ser buena persona y cultivar valores que nos hagan sentir bien, tales como la solidaridad, el respeto y la tolerancia.
  • Haz ejercicio de forma regular y controlada. Esta práctica te ayudará a sentirte mejor contigo mismo y a mejorar tu estado de ánimo.

Si te encuentras en cualquiera de estos casos que hemos descrito anteriormente:

  • Tienes que hablar con tus padres. Es posible que, en un principio, sientas miedo, vergüenza o pienses que no te van a entender. Sin embargo, aunque puedan asustarse cuando se lo cuentes, ellos son quienes mejor pueden ayudarte. No olvides que son los encargados de velar por tu bienestar y protección y quienes mejor pueden enfrentar contigo el problema. Además, tienes que saber que el papel de la familia es fundamental en la curación de este tipo de trastornos.
  • No es culpa tuya estar pasando por esto. Debajo de este tipo de problemas existe una gran auto exigencia y un fuerte afán de perfeccionismo. Por eso, necesitas aprender a valorarte en la medida que mereces y a dejar de hacerte daño a ti mismo/a. Esto no vas a conseguirlo tú solo/a, sino que necesitas la ayuda de profesionales de la Salud Mental (psicólogos y psiquiatras).
  • Tus padres te tienen que acompañar al Médico de Familia (Médico de Cabecera de la Seguridad Social) o al Pediatra, según tu edad. Ambos valorarán tu caso, harán un diagnóstico preciso del trastorno y recomendarán un tratamiento a seguir. Tal vez tengan que derivarte a Salud Mental. No te asustes, el psicólogo y psiquiatra son dos profesionales más que han visto muchos casos como el tuyo y saben cómo ayudarte. Piensa, sobre todo, que NO ESTÁS SOLO/A y que hay mucha gente de tu edad con este problema, el cual tiene solución si tú te lo propones.
  • También puedes buscar apoyo en el centro escolar al que acudes. El/la tutor/a y el/la psicólogo/a orientador/a pueden apoyarte mucho. Estos/as profesionales están para ayudar a los/as alumnos/as que tienen dificultades académicas y también para los/as que necesitan apoyo emocional.

¿Necesitas ayuda?

Si consideras que necesitas consultar sobre este tema con alguien que te pueda ayudar, puedes comunicarte con nosotros para buscar orientación y puedes hacerlo a través de nuestro servicio de Chat o Email ANAR

O llama al teléfono de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (900 20 20 10), que es gratuito, confidencial, funciona 24 horas todos los días de la semana y está atendido por un equipo de profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y abogados).

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