Fundación ANAR y Miniland han colaborado para desarrollar nuevas herramientas de educación emocional orientadas a la prevención de situaciones de riesgo desde la infancia. En esta línea, se han desarrollado materiales diseñados para ayudar a niños y niñas a identificar sus emociones, mejorar la comunicación y fomentar habilidades como la empatía, la autoestima o la resolución de conflictos.
Estas herramientas, dirigidas tanto al entorno escolar como familiar, buscan contribuir a la detección precoz de situaciones de riesgo como el acoso escolar o el aislamiento social.
En el último año, Fundación ANAR atendió a 19.990 menores de edad a través de sus Líneas de Ayuda; de ellos, 6.467 presentaban conducta suicida, y 1.405 habían iniciado la tentativa. Ante este escenario, expertos insisten en la importancia de reforzar la prevención y la educación emocional desde edades tempranas, tanto en el ámbito familiar como en el educativo.
Desde Fundación ANAR destacan la importancia de este tipo de colaboraciones para ampliar su alcance: “La implicación de distintos actores sociales resulta clave para poder llegar a más menores de edad y abordar de forma preventiva problemáticas cada vez más complejas”.
Solo en el último año, los departamentos Jurídico y Social de Fundación ANAR realizaron 65.826 derivaciones a recursos de infancia y 8.411 intervenciones en casos de especial gravedad.
La colaboración entre entidades sociales y empresas está permitiendo impulsar nuevas herramientas orientadas a la prevención. Es el caso de Miniland, compañía especializada en el desarrollo de juegos educativos, que mantiene una alianza con la Fundación ANAR centrada en la creación de recursos pedagógicos para trabajar la educación emocional desde la infancia.
Además, la compañía prevé ampliar esta línea de trabajo en 2026 con nuevas propuestas centradas en la prevención del acoso escolar y el refuerzo de la autoestima, reforzando así su apuesta por el bienestar emocional infantil a través del juego.
