La Fundación ANAR prevé que el 76,7% de los niños/as y adolescentes que se pusieron en contacto con ANAR durante el confinamiento tendrán problemas psicológicos durante la desescalada

Desde el inicio de la declaración del estado de alarma hasta la actualidad la Fundación ANAR atendió un total de 11.682 peticiones de ayuda necesarias para atender[1] un total de 2.151 casos graves a través del Chat ANAR y las diferentes Líneas de Ayuda de ANAR.

76,7% de menores de edad con problemas psicológicos

ANAR advierte que los menores de edad víctimas de violencia desarrollarán problemas psicológicos derivados de los graves problemas que han vivido durante el estado de alarma: al 52,5% de casos de violencia hay que sumar un 24,2% de casos que consultaron por padecer problemas psicológicos derivados de confinamiento durante el estado de alarma. Es decir, que ANAR prevé que el 76,7% de los niños/as y adolescentes tendrán problemas psicológicos durante la desescalada.

La Fundación ANAR explica que los menores están muy afectados psicológicamente porque consultan con problemas de ansiedad en un porcentaje muy elevado (8,4%), muchos de los adolescentes que piden ayuda se autolesionan (4,4%), otros padecen trastornos de alimentación provocados por los malos hábitos alimentarios (1,8%) y la falta de ejercicio físico derivando en una baja autoestima (1,2%). Además, la enfermedad y fallecimiento de familiares cercanos y seres queridos ha provocado consultas por depresión, tristeza (3,9%), y duelo mal resuelto.

Algunos menores de edad están desarrollando obsesiones fruto del exceso de lavado de manos y de las pautas de higiene. Otros miedo, soledad y frustración que trasforman en forma de agresividad hacia los demás.

Las familias se quejan de problemas de normas y límites unido a la imposibilidad de conciliación lo que ha aumentado el número de consultas por trastornos de conducta (7,9%) y la necesidad de los padres de tener pautas educativas apropiadas (2%) durante este tiempo en el que el teletrabajo continúa, pero no hay clases en un horario reglado.

Por último, siguen incrementándose los casos de ideas e intentos de suicidio se han disparado hasta convertirse en el principal motivo de consulta en lo relativo a los problemas psicológicos que padecen los adolescentes.

La curva de violencia continúa creciendo

La Fundación expresa su preocupación por el constate incremento de los casos de violencia que continúan creciendo durante estos días: ANAR advierte que ya están en el 52% de casos de violencia y de momento esta curva sigue ascendiendo.

“La actividad de ANAR a través de nuestras líneas de ayuda está siendo esencial para detectar estos graves casos en un momento en el que los agresores se sienten impunes puesto que se ha perdido la observación que suponen los centros escolares, centros deportivos y de ocio, centros de salud etc.”, declara Benjamín Ballesteros, Director de Programas de ANAR.

La violencia física intrafamiliar (con marcas, moratones, lesiones graves…) suponen el principal motivo de acercamiento a ANAR seguido del maltrato psicológico y/o emocional que se han recrudecido durante el estado de alarma. Los casos de abuso sexual detectados suponen el tercer motivo más frecuente durante este tiempo, con el agravante del ocultamiento más absoluto de la situación y una frecuencia diaria. También destacan por su frecuencia y gravedad los casos de violencia de género del padre contra la madre y de las adolescentes sometidas al control tecnológico de sus novios, así como los casos de abandono por negligencia y desatención en los cuidados los hijos/as.

“Por desgracia durante estos días estamos viendo noticias con un desenlace fatal en los que los padres agreden hasta la muerte a sus hijos… no es más que una muestra de los que en ANAR estamos detectando y evitando con nuestros servicios de ayuda”, asegura Ballesteros.

ANAR explica que la violencia procedente de fuera del núcleo familiar, sobre todo la que proviene de las redes sociales, también sigue presente con casos de grooming, ciberacoso, ciberbullying, sexting y otras formas de sextorsión. Además, han seguido produciéndose casos de agresiones extrafamiliares de vecinos y otras personas del entorno que vuelcan su ira y frustración sobre los menores de edad.

Problemas Psicológicos tras la ‘desescalada’

Muy probablemente, con la vuelta a la normalidad, a juicio de ANAR aumentarán los casos de:

1. Duelo y depresión: problemas para resolver de forma adecuada el fallecimiento de seres queridos de los que no han podido despedirse.

2. Ansiedad, TOC e Hipocondria: trastorno obsesivo compulsivo de miedo al contagio con rituales de higiene exacerbados y muy reforzados por la situación actual. Aumento de casos de hipocondría relacionada con la amplitud de síntomas del Covid-19

3. Trastorno de Angustia con Agorafobia: antiguamente llamado ‘Trastorno de Pánico’, con miedo a salir a calle y a que pueda ocurrirles algo grave. Todo ello relacionado con el miedo a salir de casa y perder el espacio de seguridad que proporciona nuestro hogar.

4. Riesgos con las tecnologías y sobre todo Grooming: es muy probable que durante esta etapa de confinamiento los pederastas hayan estado en fase de “cebo” con sus futuras víctimas. Es muy probable que en la nueva normalidad empecemos a tener mucho más casos de abuso sexual a través de las redes. Lo mismo ocurrirá con otros fenómenos como el Sexting y otras fromas de sextorsión cuyo medio es internet. “Tenemos que tener en cuenta que los padres están teletrabajando mientras que  los niños/as están en “soledad acompañada” siendo su entretenimiento los dispositivos tecnológicos. Por eso hay una falsa sensación de control de los padres pero en realidad su hijos están más expuestos que nunca a los riesgos que hay a través de la redes” explica Benjamín Ballesteros.

5. Intentos de suicidio y autolesiones: son dos fenómenos diferentes pero que se relacionan entre sí: las autolesiones como forma de autoregulación emocional o como forma de pertenencia a grupos, están poniéndose de moda y en las redes proliferan vídeos que animan a los jóvenes a realizar estos actos. Las ideas e intentos de suicidio (autolisis) están también creciendo de forma alarmante y también es muy fácil encontrar información en internet que animan a los jóvenes a encontrar razones para acabar con sus vidas.

6. Relaciones sociales: Es pronto para prever qué efectos sobre las relaciones sociales pueden ocasionar el confinamiento: los adolescentes necesitan la relación con sus iguales para madurar y pasar las etapas propias del desarrollo, este aislamiento prolongado puede acabar generando problemas para las relaciones sociales.

7. Separaciones y divorcios: el confinamiento obligado ha provocado un mayor roce entre los progenitores que en muchas ocasiones se están traduciendo en una mala relación familiar. Estamos viendo un enorme número de consultas jurídicas relativas a separaciones y a posibles divorcios que traerán consecuencias psicológicas para los menores de edad cuyas familias se van a fragmentar.

8. Problemas en el rendimiento académico: Graves consecuencias en la educación: para muchos menores un año perdido que tendrán que recuperar el año siguiente por lo que el rendimiento académico se verá muy afectado y sobre todo para aquellos que menos apoyos familiares y recursos personales y económicos tienen.

9. Los problemas económicos producidos por el covid-19 traerán consigo problemas psicológicos como son el miedo, ansiedad, inseguridad, aumentará la brecha de pobreza y tecnológica etc.

ANAR prevé que en la “nueva normalidad” los menores de edad necesitarán ayuda psicológica: Insta a las familias que soliciten ayuda psicológica para superar lo ocurrido. Y pide a la administración que los niños, niñas y adolescentes sean una prioridad absoluta y que se dote al sistema de sanitario de los recursos psicológicos necesarios para tratar a los menores de edad sin colas de espera y con la frecuencia adecuada.   

(Actualización) Por otro lado, hoy UNICEF ha puesto también el acento en la necesidad de reforzar la salud mental de la infancia a través de este informe.

 

Te necesitamos para ayudar a los niños, niñas y adolescentes en riesgo durante el confinamiento y la desescalada. Colabora aquí.

 

[1] Para la correcta resolución de un mismo caso se necesitan varias llamadas o peticiones de ayuda.

«Ley Rhodes”: Una ley impulsada por muchos

Un antes y un después en la protección de los menores de edad frente a cualquier tipo de violencia.

El Gobierno aprobará hoy martes el proyecto de ley orgánica para la protección integral de la infancia y adolescencia frente a la violencia. Una ley que, desde el ámbito social y, en concreto, desde las organizaciones de infancia, como la Fundación ANAR, hemos venido pidiendo desde hace más de doce años.

Ya, en el año 2008, desde Fundación ANAR trasladamos al Comité de Derechos del Niño la necesidad urgente de que se aprobara en nuestro país una ley para proteger de forma integral a los menores de edad frente a cualquier forma de violencia, que fuera similar a la ley contra la violencia de género de 2004. Lo hicimos, durante el proceso de evaluación del cumplimiento de la Convención de Derechos del Niño (CDN) por España. El Comité se hizo eco de esa necesidad y, tanto en sus Observaciones Finales al Estado español de 2010, como en las de 2018, recomendó a España que se aprobase esta ley.

A través de la Plataforma de infancia, organización que representa a nivel nacional 68 organizaciones y de la que ANAR es entidad miembro, nos hemos reunido con los diferentes Gobiernos, para impulsar y trabajar en esta ley. En todas las instituciones, foros y en los medios de comunicación hemos manifestado desde entonces, cuando nos referíamos a la violencia hacia la infancia y adolescencia, la necesidad de que se aprobara esta ley. Ha sido un largo camino, ha sido un enorme trabajo, truncado muchas veces por los cambios de Gobiernos que hemos vivido, pero parece que por fin el barco llega a puerto.

Desde que la Fundación ANAR puso en marcha sus líneas de ayuda en el año 1994, venimos escuchando diariamente de la propia voz de los niños, niñas o adolescentes, pero también, de los adultos de su entorno, la violencia que sufren. En su estudio longitudinal que esta Fundación realizó sobre “la Evolución de la Violencia a la Infancia en España según las Víctimas 2009-2016”[1], indicábamos que, durante esos años, atendimos 25.312 casos de violencia hacia un menor de edad y que la tasa de incremento de esos casos había sido de un 298,8%.

Esta violencia la sufren en muchas ocasiones dentro de sus casas, ejercida por uno o ambos progenitores o bien por un familiar. Es una violencia oculta, silenciosa, frecuente y, lamentablemente, en muchas ocasiones grave (maltrato físico, psicológico, abuso sexual, abandono, exposición a la violencia de género, etc.). Como indicábamos en ese Estudio, el castigo físico sigue utilizándose como pauta educativa en muchos hogares españoles y el maltrato psicológico o emocional hacia los niños y niñas se sigue aceptando y tolerando todavía hoy en nuestra sociedad. En el año 2019, hubo 24 casos confirmados de menores víctimas mortales de violencia en España. Señala Save The Children[2] que 9 eran niñas y 15 niños; que cinco muertes fuero de recién nacidos abandonados; que la edad media de las víctimas era de 8 años; y que la mayoría de las muertes fueron a manos de alguno de sus progenitores.

Otras veces es una violencia que padecen fuera de sus casas, ejercida bien por un adulto o bien por sus iguales, es decir, por otro menor de edad como son los casos de acoso escolar o la violencia de género entre adolescentes, que hemos visto aumentar de forma progresiva estos años atrás debido, fundamentalmente, al uso cada vez más frecuente y a edades más tempranas, de los teléfonos móviles. La Fiscalía General del Estado, en su última Memoria anual, viene a alertar sobre el incremento de la violencia entre los jóvenes, especialmente, en los casos de delitos de naturaleza sexual ejercida en grupo: “se trata de un fenómeno que guarda relación con el uso de la pornografía a través de las redes, donde se representa a la mujer cosificada. Una situación que hay que afrontar desde el ámbito educacional, en el que padres y administraciones tienen que aunar esfuerzos para asegurar la transmisión de valores de igualdad, respeto y no discriminación”.

Toda violencia supone un daño psicológico para el menor de edad que la sufre, dejándole secuelas en su desarrollo intelectual y emocional. La protección contra la violencia es un derecho fundamental de los niños, niñas y adolescentes, reconocido en la Convención de los Derechos del Niño, ratificada por el Estado español hace 30 años y, por ello, los poderes públicos deben adoptar las normas, medidas y políticas necesarias dirigidas a prevenir, asistir y proteger a cualquier menor de edad que se encuentre en nuestro territorio frente a cualquier abuso, maltrato u otra forma de violencia.

Hasta hoy, no hemos tenido acceso al contenido del proyecto de ley que se aprobará este martes en el Consejo de Ministros.  La última vez que las entidades de infancia accedimos al texto fue en el trámite de información pública en enero de 2019. En ese momento, coordinados por la Plataforma de Infancia, pudimos presentar observaciones y propuestas al mismo[3]. Hasta donde conocíamos, el mismo suponía la modificación de 16 cuerpos normativos a través de sus disposiciones finales, entre ellos, las más importantes como el Código Penal o la Ley Orgánica del Poder Judicial. Es una ley innovadora. No existe a nivel mundial ninguna ley similar a ésta que pudiera servir de referencia y, por ello, debemos reconocer el esfuerzo que ha supuesto para los departamentos de los diferentes Ministerios implicados que han trabajado en ello.

Las organizaciones de infancia confiamos en que el texto del proyecto de ley sirva para cumplir su objetivo, que no es otro que proteger de forma integral y multidimensional a los niños, niñas y adolescentes frente a la violencia, con medidas de prevención, detección, asistencia y protección. Asimismo, confiamos en que su texto mantenga buena parte de las observaciones y propuestas que durante todo este tiempo hemos ido haciendo para que la futura ley se ajuste de verdad a la realidad social.

Desde ANAR seguiremos trabajando junto con las demás organizaciones en esta nueva fase: analizaremos a partir del martes el proyecto de ley que se apruebe, seguiremos muy pendientes de su posterior trámite parlamentario y haremos llegar durante el mismo a los diferentes grupos parlamentarios aquellas propuestas que consideremos esenciales a incluir en el texto de la Ley.

Llevamos mucho tiempo esperando esta ley. La violencia hacia la infancia y es un problema real y generalizado que se debe abordar de forma urgente. Por eso es importante que, una vez llegue el proyecto de ley a las Cortes, su tramitación sea urgente y exista consenso parlamentario para no alargar su tramitación y entre pronto en vigor.

Es fundamental, también, que la aprobación de este texto normativo lleve aparejada la aprobación de una Estrategia nacional para la erradicación de la violencia sobre la infancia y adolescencia, que contemple todas las medidas específicas necesarias para que la ley llegue a aplicarse de forma efectiva y se proteja realmente a los niños, niñas y adolescentes frente a la violencia.

Asimismo, resulta imprescindible, asegurar la dotación económica necesaria para la aplicación de la Ley, con el aumento de las cuantías de las partidas presupuestarias destinadas a infancia, pese a la crisis económica que de nuevo nos toca vivir. No queremos que vuelva a pasar, lo que ocurrió con la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección de la infancia y adolescencia, cuya disposición final vigésima venía a establecer para decepción de todos que las medidas incluidas en esa norma no podrían suponer un incremento del gasto público, convirtiendo, en ese momento, la entonces ansiada ley en una declaración de buenas intenciones, con pocas posibilidades de llegar a ser realmente eficaz.

Enhorabuena a todos los impulsadores de esta ley, que han sido muchos. Seguiremos trabajando para que llegue pronto a ser una realidad y suponga un antes y un después en la protección frente a la violencia de los niños, niñas y adolescentes en nuestro país.

 

Leticia Mata Mayrand

Miembro de Patronato de la Fundación ANAR

Vocal de la Junta directiva de Plataforma de Infancia

Abogada especializada en protección de los derechos de la infancia.

Fuentes:

[1] https://www.anar.org/wp-content/uploads/2018/06/Estudio_Evoluci%C3%B3n-de-la-Violencia-a-la-Infancia-en-Espa%C3%B1a-seg%C3%BAn-las-V%C3%ADctimas.pdf

[2] https://www.savethechildren.es/barometro-infancia/victimizacion-ninos

[3] https://www.anar.org/wp-content/uploads/2019/01/Aportaciones-ANAR-al-anteproyecto-de-Ley-contra-la-Violencia-a-la-Infancia.pdf

Comunidad Valenciana: Agradecimiento y despedida del alumnado en prácticas del curso 19-20 en la Comunidad Valenciana

Las prácticas profesionales universitarias constituyen el aprendizaje académico y laboral del alumnado que por primera vez tienen contacto con el mundo laboral relacionado con su profesión.

La Universidad es el primer peldaño para definir un camino profesional que se complementa con el aprendizaje práctico que el alumnado desarrolla en su asignatura de practicas curriculares.

La Delegación de la Fundación ANAR en la Comunidad Valenciana, por segundo año consecutivo, hemos contado con el apoyo de alumnado de prácticas profesiones durante el curso escolar 2019 – 2020, para la ejecución de diferentes programas que se desarrollan en el territorio.

En concreto  hemos contado con alumnos y alumnas de practicas profesionales de grado y master procedentes de diferentes instituciones.

A través de la Universidad de Valencia pudimos contar con las alumnas María Hernanz y Nieves Ventura procedentes del Grado de Psicología, que han participado en los programas educativos sobre resolución de conflictos, gestión emocional, autonomía y responsabilidad colectiva en los centros de educación primaria del Municipio de Valencia.

Gracias al convenio de colaboración que Fundación ANAR tiene firmado con la Universidad Internacional de Valencia (VIU), hemos contado con el apoyo de las alumnas Esther Corrales y Laura García,  procedentes del Máster Profesional de Acoso Escolar y Mediación, que han participado en los proyectos educativos de prevención del Acoso Escolar y Ciberbullying desarrollados en la provincia de Valencia.

Como novedad, este año 2020, hemos firmado un convenio de colaboración con el Grado de Psicología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) por el cual los alumnos Samuel Santos  y Jorge Soler han participado en el programa de prevención de la violencia entre iguales que Fundación ANAR, junto con la Fundación Juan Perán-Pikolinos, desarrollamos en los centros educativos del municipio de Elche.

Nos gustaría felicitar a nuestro alumnado en prácticas por su compromiso, dedicación, entusiasmo y creatividad y, muy especialmente, por su capacidad de adaptación en el último periodo de prácticas con el decreto del estado de alarma provocado por la emergencia sanitaria COVID-19.

Desde Fundación ANAR Comunidad Valenciana agradecemos su colaboración y les deseamos lo mejor en su futuro. ¡Nos enorgullece haber formado parte de su formación como profesionales!