GUÍA SOBRE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA PADRES

Las Nuevas Tecnologías forman parte de nuestra vida diaria desde hace varios años. Las utilizamos para facilitarnos la vida y también para comunicarnos con los demás. Nos facilitan el trabajo y nos ayudan a encontrar información cuando lo necesitamos.

Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que las Nuevas Tecnologías entrañan peligros y riesgos que hay que conocer para protegeros a vosotros mismos y a vuestros familiares. Sobre todo a vuestros hijos/as.

Vuestros/as hijos/as viven el mundo de las Nuevas Tecnologías como propio. Han crecido sabiendo manejar ordenadores, móviles, tablets…y utilizan estos dispositivos casi a diario. Sin embargo, y sobre todo debido a la etapa evolutiva en que se encuentran, son especialmente vulnerables ante personas que buscan “engancharles” para sus fines.

Los distintos riesgos que vuestros/as hijos/as pueden correr al usar las Nuevas Tecnologías, pueden ser:

  •  SEXTING: Se trata de la difusión o publicación de contenidos de tipo sexual producidos por el/la propio/a remitente, que es el/la protagonista del contenido.
  •  GROOMING: Esta situación se da cuando un adulto contacta con un menor tratando de controlarle emocionalmente con la finalidad de satisfacerse sexualmente.
  •  CIBERACOSO: Es la  intimidación psicológica hacia un menor a través de medios telemáticos (móvil, ordenador, trablet…). Puede ocurrir también entre menores y que sean los/as propios/as compañeros/as del centro escolar quienes lo hacen.

Es posible que vuestros/as hijos/as puedan llegar a sufrir alguna de estas situaciones mencionadas. Si es así, veréis en ellos/as señales como:

  •  Está más callado/a y serio/a que de costumbre y parece que estuviera constantemente pensando en algo concreto. Parece estar preocupado por algo.
  •  Se muestra temeroso y ansioso. Apenas se comunica con la familia y si se le pregunta si le ocurre algo, puede responder con evasivas.
  •  Trata de utilizar el ordenador o el móvil cuando está a solas y no lo hace en zonas comunes de la casa.
  •  Ha bajado su rendimiento. A pesar de pasar mucho tiempo en su habitación, sus notas no son buenas.
  •  Ha cambiado de hábitos sociales y pasa más tiempo en casa, aunque no compartiéndolo con la familia, sino tratando de aislarse.

Con el fin de prevenir situaciones como las mencionadas anteriormente, es importante que los padres tengáis en cuenta cuestiones como:

  •  El ordenador que utilicen vuestros/as hijos/as, debe estar en un lugar visible de la casa. Nunca en su habitación o en un lugar donde no podáis “echar un vistazo” a lo que está haciendo o con quién se está comunicando.
  •  Es necesario que los padres estéis al día del avance de las Nuevas Tecnologías y qué conocen y manejan vuestros/as hijos/as sobre ellas. De esta manera os acercaréis a su mundo y estaréis más cerca de ellos/as.
  •  Hacedles preguntas sobre lo que saben sobre comunicaciones en la Red, qué tipo de Redes Sociales manejan, si han conocido alguien nuevo…
  •  Podéis utilizar como medida de seguridad, y si el ordenador de vuestro/a hijo/a tiene web cam, poner una pegatina para taparla cuando se esté comunicando con sus amistades.
  •  Transmitidles que nunca deben dar datos suyos personales (nombre, apellidos, domicilio, edad, colegio al que acuden…) a nadie con quien se comuniquen a través de Internet. Esta persona puede estar haciéndose pasar por quien no es y engañarles. Y, por supuesto, nunca quedar para verse con nadie que haya conocido a través de la Red.
  •  Servid como ejemplo a la hora de comunicaros con vuestras amistades. Enseñadles que aunque la tecnología acorta distancias, nunca podrá sustituir la cercanía y riqueza que proporciona el contacto humano con los/as demás.
  •  Mostraos accesibles a vuestros/as hijos/as para que sepan que pueden recurrir a vosotros siempre que se encuentren ante dificultades.
  •  Enseñadles que cuando alguien esté extorsionándoles a través de la Red, tienen que decíroslo. Se trata de un delito que se puede y se debe denunciar. La edad penal está en 14 años y con esa edad o más, cualquier adolescente tiene que responder ante la ley si comete un delito. En ese caso, vosotros sois quienes debéis intervenir para protegerles porque sois sus responsables legales.

Si en algún momento os encontráis ante una situación en que vuestros/as hijos/as están sufriendo algún tipo de riesgo como los descritos anteriormente, debéis denunciarlo. Existen unidades especializadas de la Policía o la Guardia Civil que os ayudarán y emprenderán las acciones legales oportunas contra el extorsionador.

GUÍA SOBRE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA MENORES

Todos conocéis lo que son las Nuevas Tecnologías y cómo se usan. Utilizas Internet para buscar información sobre temas que necesitas saber para tus estudios, te comunicas a través del móvil con tus amistades e incluso es posible que tengas web cam para establecer conversaciones.

Sin embargo, es necesario que sepas que las Nuevas Tecnologías, además de ofrecer numerosas ventajas, también conllevan peligros y riesgos que debes conocer para poder protegerte de ellos adecuadamente. En este sentido queremos que tengas en cuenta que:

Los distintos riesgos a los que puedes exponerte al comunicarte a través de las Nuevas Tecnologías son:

  • SEXTING: Se trata de la difusión o publicación de contenidos de tipo sexual producidos por el/la propio/a remitente, que es el/la protagonista del contenido. Por ejemplo, una chica le envía fotos en ropa interior a su novio.
  • GROOMING: Esta situación se da cuando un adulto contacta con un menor tratando de controlarle emocionalmente con la finalidad de satisfacerse sexualmente. Puede suceder que un adulto conocido por ti, o que no conozcas, se haga pasar por alguien que intente caerte bien, finja gustos y aficiones como los tuyos o mienta en su edad para tener contigo algún tipo de relación sexual.
  • CIBERACOSO: Es la  intimidación psicológica hacia un menor a través de medios telemáticos (móvil, ordenador, trablet…). Puede ocurrir también entre los/as propios/as compañeros/as del centro escolar al que acudes.

Con el fin de prevenir que no puedan ocurrirte situaciones como las que te hemos mencionado, hay cosas que puedes hacer:

  • Nunca debes dar información personal (nombre, apellidos, edad, domicilio…) a nadie que hayas conocido a través de la Red. Esta persona puede estar haciéndose pasar por alguien que no es y engañarte.
  •  Por la misma razón, nunca debes quedar para verte de forma presencial con nadie a quien hayas conocido por Internet. Si lo haces, que sea en un lugar público y acompañado de algún adulto de tu confianza. Preferiblemente de tus padres.
  • Si en algún momento has empezado a comunicarte con alguien que te gusta y la situación se te ha escapado de las manos, por ejemplo, has empezado a hacer cosas con las que no te sientes cómodo/a pero que la otra persona te pide que hagas, por ejemplo,  has colgado fotos en las que apareces con poca ropa o en actitudes que corresponden a tu intimidad, cuéntaselo inmediatamente a tus padres. Es posible que en un primer momento se enfaden porque les asusta la idea de que pueda ocurrirte algo malo pero pasado ese primer momento, ellos son quienes mejor puede ayudarte. Quieren lo mejor para ti y son  tus responsables legales. Ellos son las personas que tienen la obligación de velar por tu bienestar y seguridad y buscarán la manera de solucionar ese problema.
  • Con 14 años ya se tiene edad penal. Esto supone que si alguien con esta edad o mayor comete un delito, tiene que responder ante la justicia.
  • No te creas toda la información que aparece en la Red sobre cualquier tema por el que consultes. La información que aparece en Internet, no siempre está escrita por profesionales. Lo mejor es que preguntes a adultos de tu entorno sobre dónde poder informarte o qué páginas son de fiar.
  • No dejes que la comunicación con tus amistades se reduzca al ordenador, la tablet o el móvil. La cercanía, contar tus cosas cara a cara a tus amigos/as y el contacto humano, son insustituibles para la evolución positiva de las personas.

Si llegas a encontrarte en una situación como las descritas anteriormente, tienes que saber que:

  • Lo primero que tienes que hacer es contárselo a tus padres para que ellos puedan emprender las acciones legales oportunas para protegerte. Recuerda que son quienes pueden dar los pasos necesarios para hacerlo y que quieren lo mejor para ti.
  •  Existen unidades especializadas de la Policía y la Guardia Civil que tomarán medidas contra este tipo de delitos.

GUÍA SOBRE EDUCACIÓN AFECTIVO-SEXUAL PARA PROFESIONALES

Por regla general, los padres y las madres reciben como un bálsamo todas aquellas indicaciones, informaciones y formaciones sobre todo lo que tiene que ver con la evolución de sus hijos e hijas. Esto es así en todas las etapas del crecimiento de sus hijos/as y cobra especial importancia en padres y madres de hijos e hijas adolescentes. En esta etapa se sienten totalmente perdidos y no saben cómo tratar con la nueva persona en la que se ha convertido su hijo/a.

Es fundamental que todo profesional que trate con padres y madres preocupados por “cómo hacer bien las cosas” con sus hijos/as, ayude a éstos a:

  • DESDRAMATIZAR la situación que están viviendo. Muchos padres y madres piensan que deben de ser malos padres porque hay veces que no saben cómo responder a sus hijos/as ante determinadas preguntas o no saben resolver los conflictos que se crean con ellos/as en el día a día.
  • La mayoría de los padres se siente muy culpables si sus hijos/as sufren por alguna razón, si tienen conductas negativas y si van mal en los estudios. Es muy importante hacerles ver a los padres que no hay padres perfectos y que muchas veces, a pesar de que realicen su tarea de educar con sus hijos de la mejor forma que saben, sus hijos/as tienen su propio carácter y tomarán sus propias decisiones.
  • SOLTAR Y RELAJARSE. Esto es algo que cuesta muchísimo a todos/as los/as padres/madres, sobre todo cuando los hijos empiezan a tomar decisiones por sí mismos. Sin embargo, forma parte también de la educación demostrar a los/las hijos/as que confiamos en ellos y que no pasa nada por equivocarse porque lo importante es intentarlo. Además, si siempre les hacen todo o les dicen cómo hacerlo, nunca serán personas autónomas y eso si sería frustrante para todos los miembros de la familia. Por otro lado, es muy necesario que los padres y madres disfruten de un tiempo para sí mismos y no se olviden de sus propias necesidades. Cuanto más relajados y tranquilos estén, mejor van a relacionarse con sus hijos/as.
  • MOSTRAR SIEMPRE CARIÑO, RESPETO y ACEPTACIÓN. Estas tres cosas deben tenerlas presentes a lo largo de todo el camino de la educación. Hay etapas en la vida de los hijos/as más complicadas y difíciles, como es la adolescencia, en que las relaciones parecen limitarse a críticas a sus conductas, indicaciones de cómo tiene que hacer las cosas, gritos, reproches, castigos… con el consiguiente “mal ambiente familiar” a que llevan estas situaciones. Es cierto que hay momentos en que se pueden perder los nervios y decir o hacer algo de lo que luego haya que arrepentirse. Si ha sido así, deberán disculparse ante el/la hijo/a, lo que no va a quitarle autoridad, todo lo contrario, lo hará más humano a los ojos de ese/a hijo/a.
  • VERBALIZAR que se les quiere, se les tiene en cuenta y ese cariño y afecto es incondicional. Ellos/as necesitan saberlo aunque los padres y madres lo den por hecho.
  • ACEPTAR QUE SU HIJO/A ES UN SER SEXUADO y que va a empezar a relacionarse con el otro sexo y a experimentar sentimientos y sensaciones relacionadas con la sexualidad. No hay que asustarse, sino prevenir. Buscar un momento adecuado para hablar con los/as hijos/as desde el cariño y el respeto, ayudará al/la adolescente a recurrir a los/as padres /madres cuando necesite información o tenga un problema. Hablar de sexualidad no incita a los/as hijos/as a practicarla sin control. Hay que hablar de esa necesidad humana y también de cómo manejarla para no hacerse daño a sí mismo/a. Cuando todo lo anteriormente expuesto en los puntos indicados se ha ido practicando con los/as hijos/as, su despertar a la sexualidad no va a suponer un problema.

Respecto a cómo tratar este tema con los/as menores, los profesionales que trabajáis con ellos debéis abordar el tema como un aspecto natural de la vida. La sexualidad es sólo una faceta más en la vida de las personas y que cobra especial importancia en la etapa de la Adolescencia. Así mismo, es importante que tengan conocimiento profesional sobre el tema para asegurarse que la información que obtienen no sea únicamente la que les llega a través de sus iguales, tan perdidos como ellos, o de los medios de comunicación, la cual está sesgada y manipulada en función de lo que pretendan conseguir.

Por tanto, es necesario que les deis la información sobre qué es la sexualidad y para qué sirve en términos que puedan entender:

La Sexualidad tiene tres funciones:
  • Reproducción: para tener hijos cuando así se desee libremente y de forma responsable.
  • Placer: para disfrutar, sentir placer, relajarse, descargar tensiones, sentir bienestar.
  • Comunicación: para dar y recibir cariño, manifestar ternura y expresar lo que sentimos en las relaciones.

Hay que tener presente que los/as adolescentes van a practicar sexo. Tengan o no información. Por eso, es necesario aportarles cuanta más información fiable, mejor. Por ello, hay que transmitirles que es importante PROTEGERSE SIEMPRE y utilizar métodos de barrera (preservativo) en todas las relaciones sexuales. Y hay que hacerlo desde el principio de la relación no sólo para evitar embarazos no deseados, sino el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

GUÍA SOBRE EDUCACIÓN AFECTIVO-SEXUAL PARA PADRES

La sexualidad es una dimensión importante de nuestra personalidad y una realidad que no podemos negar, ya que desde que nacemos somos de uno u otro sexo. La sexualidad impregna nuestra vida aunque se exprese de formas distintas dependiendo de las etapas de la vida o de las circunstancias individuales. Como cualquier otro aspecto de la educación de los hijos e hijas, si queremos que éstos/as se desarrollen adecuadamente y sean personas autónomas, educar en la sexualidad también es una responsabilidad de la familia y no debéis dejar al azar ni esperar que la escuela, los amigos o los medios de comunicación lo hagan por vosotros. Es muy importante que cuando habléis con vuestros/as hijos e hijas sobre sexualidad, no desvinculéis este tema de todo un sistema de valores ni de las experiencias afectivas. Lo mismo que lo más adecuado es que se haga en un ambiente de comunicación basado en el cariño y el respeto.

Continuamente se hace educación sexual con los/as hijos/as de forma espontánea, no sólo en lo que se dice abiertamente sobre el tema, sino, también por lo que estáis transmitiendo con vuestras conductas, ya que sois modelos de imitación y de identificación para ellos/as. Por otro lado, la sexualidad no sólo tiene que ver con conductas sexuales, sino que también tiene que ver con aceptar y cuidar el propio cuerpo, con la autoestima, con distintas formas de comunicación y de relación o con manejar los riesgos.

Una forma de educar en la sexualidad es transmitir a los hijos e hijas un concepto de sexualidad que englobe estas tres funciones:

  •  Reproducción: para tener hijos cuando así se desee libremente y de forma responsable.
  •  Placer: para disfrutar, sentir placer, relajarse, descargar tensiones, sentir bienestar.
  • Comunicación: para dar y recibir cariño, manifestar ternura y expresar lo que sentimos en las relaciones.

Cuando vuestros/as hijos/as son pequeños,/as hasta los dos años aproximadamente, es habitual que niños y niñas puedan tener conductas de estimulación como tocarse los genitales o frotarse con objetos porque descubren sensaciones agradables al hacerlo. Puede que si le veis haciéndolo os sorprendáis o que os asustéis. Sin embargo, estas conductas son normales y cuando las descubrimos lo adecuado es no intervenir, siempre y cuando no supongan un peligro para ellos (hacerlo compulsivamente creando irritaciones o hacerlo con objetos punzantes…), las dejarán de hacer cuando otra situación les interese. En esta etapa es fundamental para el buen desarrollo de la sexualidad la relación afectiva entre padres e hijos en todo lo relacionado con la afectividad y hacer que se sientan queridos (besos, abrazos, caricias, sonrisas…).

Es importante que transmitáis una educación no sexista y fomentéis valores de igualdad entre niños y niñas haciendo que hijos e hijas colaboren en las distintas tareas domésticas indistintamente.

Siempre que vuestro/a hijo/a os haga preguntas sobre sexualidad, DEBÉIS RESPONDER CON NATURALIDAD con explicaciones adecuadas a su edad y hacerlo desde una perspectiva positiva. Si no os pilla en buen momento, aplazad la respuesta pero nunca dejéis de dársela.

Cuando vuestros/as hijos/as son adolescentes, no penséis que ya tendrán la suficiente información porque la habrán adquirido a través de amigos, televisión, escuela… esta información suele ser escasa e inadecuada. Habladle sobre las decisiones sexuales que le esperan: la primera persona por la que se sienta atraído/a, los primeros contactos sexuales (besos, caricias…) y la primera posible relación sexual coital.

La información que le proporcionéis debe basarse en la responsabilidad que conlleva cualquier actividad sexual, por lo que debéis prepararle para que sea capaz de tomar decisiones meditadas y responsables y lo haga tomando precauciones.

Tened en cuenta que el hecho de hablar a vuestro/a hijo/a no significa que le estéis animando  o permitiendo mantener relaciones sexuales, sino que le estáis ofreciendo información para que aprenda a enfrentarse ante estas situaciones con responsabilidad. Y esa es vuestra labor.

Cuando vuestro/a hijo/a llegue a esta etapa, la masturbación será algo normal dentro de su desarrollo sexual y a no ser que lo haga de forma compulsiva, le genere sentimientos de culpa o le impida tener relaciones sexuales con normalidad, no supone un problema. Sí tiene que saber, sin embargo, que esa conducta corresponde a su intimidad y, por ello, no debe hacerlo en público. En ocasiones, los/as adolescentes utilizan la masturbación para “tapar”  sentimientos de angustia o ansiedad. Es importante estar atentos a esta posibilidad y ofrecerle ayuda si la necesitara.

GUÍA SOBRE EDUCACIÓN AFECTIVO-SEXUAL PARA MENORES

La sexualidad es la forma que cada uno tiene de sentir, pensar, relacionarse, expresarse y comportarse como mujer y como hombre a lo largo de la vida. Tenemos sexualidad desde que nacemos hasta que morimos aunque se vive y se manifiesta de forma distinta en cada etapa de nuestra vida. Es un aspecto más de la personalidad.

La finalidad de la sexualidad tiene tres dimensiones que suelen estar mezcladas entre sí:

  •  Reproducción: para tener hijos cuando así se desee libremente y de forma responsable.
  •  Placer: para disfrutar, sentir placer, relajarse, descargar tensiones, sentir bienestar.
  • Comunicación: para dar y recibir cariño, manifestar ternura y expresar lo que sentimos en las relaciones.

En la PUBERTAD (entre los 9 y los 12 años) los chicos y las chicas empezáis a experimentar cambios a varios niveles:

Sin título-2

También experimentarás cambios emocionales:

  • Cambios de humor. A veces no sabrás qué te pasa ni por qué de pronto estás de buen humor para, al cabo de un rato, sentirte tremendamente triste y abatido/a. No te preocupes, es normal y tiene que ver con los cambios hormonales a que estás siendo sometido/a.
  • Ansiedad y tensión.
  • Actitudes defensivas. Tiene que ver con no saber qué está pasando, lo que hace que estés confundido/a y te pongas a la defensiva ante comentarios que interpretas invasivos, sobre todo si vienen de figuras de autoridad (padres, profesores, hermanos mayores).
  • Preocupación en torno al propio cuerpo. Estás muy pendiente de tu aspecto físico porque estás empezando a interesarte por el sexo opuesto y quieres aparecer agradable ante ellas/ellos. Eso está bien, pero sin exagerar ni adoptar comportamientos ante la comida que puedan llevar a enfermarte, ya que es necesario, y ahora más que nunca, que estés bien alimentado/a y hagas ejercicio de forma regular para desarrollarte adecuadamente y que tu cerebro funcione de forma adecuada.

En la ADOLESCENCIA se empieza a estar cada vez más interesado por el sexo opuesto. Actualmente los/as adolescentes empiezan antes a tener contactos sexuales. Sin embargo, por lo general, la información que se tiene sobre sexualidad en esta etapa de la vida es más bien escasa e inadecuada. Es muy importante que recurras a personas adultas de tu entorno que te inspiren confianza (padres, tíos, profesores…) ante las dudas que te surjan, que seguro serán muchas. Ellos ya pasaron por esa etapa y podrán echarte una mano, aconsejarte y alertarte también sobre los posibles peligros y responsabilidades.

Debes estar informado/a sobre los distintos MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS, de sus ventajas e inconvenientes. Si esta información no la has obtenido del centro educativo al que acudes, pregúntale a tus padres o pide información en cualquier centro de Planificación Familiar de tu zona. Es muy importante que estés informado/a también de las enfermedades de transmisión sexual para saber cómo prevenir y asegurar tu salud. Tienes que saber diferenciar entre los métodos para prevenir un embarazo no deseado y los métodos para prevenir una enfermedad de transmisión sexual (venéreas y SIDA).

La MASTURBACIÓN es un aspecto más de la sexualidad de cada persona y no es negativa a no ser que lo hagas de forma compulsiva, te genere sentimientos de culpa y lo utilices para “tapar” otros problemas.

En cuanto a la HOMOSEXUALIDAD, hay que decir que aunque actualmente está mucho más aceptada en nuestra sociedad, para los padres y madres todavía es difícil aceptar que un/a hijo/a es homosexual. En la adolescencia a veces se tienen contactos homosexuales por miedo e inseguridad a relacionarse con el sexo opuesto, curiosidad por conocer el cuerpo del otro, confusión, identificación con el amigo del mismo sexo… sin ser por eso homosexual.

GUÍA SOBRE TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN PARA PROFESIONALES

Hasta hace relativamente pocos años, estos trastornos se consideraban excepcionales. Sin embargo, en la actualidad cada vez es más frecuente conocer casos de niños/as y adolescentes que padecen Trastornos de la Alimentación. Por otro lado, cada vez son niños/as y jóvenes con menos edad quienes los padecen.

Los profesionales que estáis en contacto con niños/as y adolescentes (profesores, médicos de atención primaria y pediatras, principalmente), debéis conocer estos trastornos y saber identificarlos para así poder ayudar a quien lo padece y a su familia. El tratamiento de estas enfermedades tiene que ser multidisciplinar e incluir activamente a la familia del/la afectado/a.

LA ANOREXIA NERVIOSA

Se caracteriza por una restricción en la ingesta calórica que el/la adolescente que la padece lleva a cabo de forma muy pautada, conociendo muy bien las calorías de todos y cada uno de los alimentos. Algunos signos característicos de estos/as chicos/a que pueden hacer sospechar un trastorno de este tipo son:

  • Normalmente estos/as chicos/as suelen encontrarse por debajo del límite de peso aceptable para su estatura, edad y complexión física.
  • Suelen llevar ropas anchas o prendas atados a la cintura.
  • Hace comentarios despectivos respecto a su aspecto físico.
  • Reducción de peso significativa en poco tiempo.
  • Aspecto demacrado y expresión de tristeza.
  • Le cuesta concentrarse en las tareas escolares y parece “en otro mundo”.
  • Desaparición de la menstruación en las chicas.

LA BULIMIA NERVIOSA

Se produce cuando la persona, obsesionada por adelgazar, ingiere con frecuencia grandes cantidades de alimentos, lo que representa para ella una contradicción y una sensación de pérdida de control, voluntad y Autoestima. Estos sentimientos intenta compensarlos con la provocación del vómito tras la ingesta. Los signos más significativos de la Bulimia Nerviosa son:

  • Obsesión intensa por comer, lo que provoca pérdida de atención, de relación con los demás, depresión y cambios en la personalidad.
  • No suele haber variaciones significativas en el peso.
  • En algunos casos pueden aparecer heridas o callosidades en los nudillos producidos por provocarse los vómitos metiéndose los dedos en la boca.
  • Se pueden producir intentos de suicidio, autolesiones, intoxicaciones etílicas, robos o desinhibición sexual y, en general, descontrol de impulsos.

La prevención para tratar de evitar que los/as chicos/as caigan en este tipo de trastornos va encaminada, principalmente, a ayudarles a tener unos niveles aceptables de Autoestima. Por tanto, esta labor es abordable sobre todo por profesores/as, educadores/as, monitores/as de tiempo libre… y puede ir en la línea de:

  • Tú ya eres importante por ser quien eres. Eres único/a y especial. Con tus puntos fuertes y débiles pero nunca te sientas inferior a nadie. Puedes ser capaz de cualquier cosa que te propongas si de verdad le pones empeño.
  • Está bien tratar de cambiar aquellos aspectos de nosotros mismos que no nos gustan pero sin obsesionarnos. Mucho menos si para ello tienes que poner en riesgo tu salud.
  • Estás en una etapa de tu vida en que alimentarte adecuadamente es muy importante para tu desarrollo físico e intelectual. Para que tu cuerpo y tu cerebro puedan funcionar bien, es necesario que comas de todo y en las cantidades adecuadas. De lo contrario, puedes sufrir secuelas difíciles de recuperar.
  • El aspecto externo es importante, sobre todo en la edad de la Adolescencia porque se intenta tener un aspecto agradable para gustar. Sin embargo, es mucho más importante ser una persona con quien los/as demás se sientan cómodos, escuchados, entendidos y con unos valores sólidos.
  • Si consideras que te vendría bien perder algún kilo, nunca hagas dietas por tu cuenta porque puedes entrar en una espiral peligrosa de la que te costará salir. Habla con tus padres para que te acompañen al Médico de Familia. Este/a profesional te valorará y, si fuera necesario, te pondría una dieta controlada.
  • No te creas los mensajes publicitarios que tratan de venderte una imagen externa perfecta. No existe. Quieren manipularte para vender sus productos porque saben que estás en una etapa de tu vida muy vulnerable.

Si el profesional que está en contacto con el/la menor tiene sospecha de que puede existir un trastorno de cualquiera de estos dos tipos, debe ponerlo en conocimiento de la familia y del/a propio/a chico/a para abordarlo de forma conjunta y coordinada con el resto de profesionales que deberán estar implicados (médicos, psicólogos y profesores), ya que es la única forma de enfrentarlo y encontrar el tratamiento adecuado en cada caso.

GUÍA SOBRE TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN PARA PADRES

En la adolescencia aparece una preocupación casi constante por ser aceptado por los demás, así como una mayor sensibilidad a los mensajes que se transmiten desde el exterior, por ejemplo la importancia de la imagen física. Esto unido a una baja Autoestima, una incapacidad para resolver los problemas de forma adecuada y una determinada estructura de la personalidad (auto exigencia, necesidad de control, búsqueda de perfeccionismo…), puede determinar la aparición de ciertos trastornos alimenticios como son la ANOREXIA y la BULIMIA.

ANOREXIA NERVIOSA:

La Anorexia es un trastorno de la alimentación que se caracteriza por dejar de comer con el único fin de adelgazar. Generalmente afecta a mujeres entre los 12 y los 19 años pero también se da en adolescentes masculinos y adultos.

Podréis saber si vuestro/a hijo/a tiene este problema si:

Pierde demasiado peso de manera muy rápida.Tiene una preocupación constante por hacer dieta porque tiene mucho miedo a ganar peso.
  • Usa laxantes y diuréticos en abundancia.
  • Aumenta el ejercicio físico, pudiendo llegar a la hiperactividad.
  • Tiene una imagen distorsionada de su cuerpo, viéndose gordo/a aunque esté extremadamente delgado/a.
  • Las chicas pueden presentar ausencia de la menstruación.
  • Es perfeccionista y muy exigente consigo mismo/a.
  • Experimenta fuertes sentimientos de soledad, depresión, inseguridad y aislamiento social.
  • Presenta frecuentes cambios de humor.
  • Miente respecto a lo que come, diciendo que ha comido más de lo que realmente ha comido y puede tirar y/o guardar la comida.

BULIMIA NERVIOSA:

La Bulimia es un trastorno de la alimentación que se caracteriza por episodios en los que, de forma recurrente e incontrolada, se consume gran cantidad de alimentos con alto contenido calórico en muy poco tiempo. La constante preocupación por no ganar peso hace que tras esos atracones, la persona se sienta muy culpable y se provoquen vómitos, utilicen laxantes y diuréticos y practiquen ejercicio físico de forma excesiva.

Los atracones se producen ante períodos de estrés y van acompañados de ansiedad, estado de ánimo depresivo y sentimientos de culpa durante y después de los atracones.

Podemos saber si un/a adolescente es bulímico/a si:

  • En apariencia su peso es normal pero puede engordar y adelgazar en poco tiempo.
  • Tiene una preocupación excesiva por su imagen corporal.
  • Hace dietas muy restrictivas y hay un incremento en el ejercicio físico que realiza.
  • Se da atracones de comida de forma incontrolada y en secreto.
  • Se provoca vómitos.
  • Puede tener problemas dentales o presentar marcas en los dedos al provocarse el vómito de manera tan constante y reiterada.
  • Consume laxantes y píldoras dietéticas.
  • Presenta estados de ansiedad e inquietud y sentimientos depresivos.
  • Tiene dificultades para establecer relaciones sociales.

Para prevenir este tipo de trastornos, es importante tener en cuenta que:

  • Vuestro/a hijo/a necesita sentirse querido y aceptado tal cual es. No hagáis comparaciones con otros/as niños/as o adolescentes porque lejos de servirles para superarse, les disminuye su Autoestima y les hace más vulnerables.
  • Sed ejemplo para ellos alimentándoos de manera saludable y haciendo ejercicio de forma regular. Enseñadles que el momento de la comida es agradable para compartir familiarmente experiencias y buscad momentos para hacer ejercicio con ellos/as.
  • No utilicéis la comida como premio o castigo ante una conducta que queráis modificar en vuestros/as hijos/as.

Cualquiera de los dos trastornos son enfermedades que necesitan una intervención médica y psicológica. Por tanto, si vuestro/a hijo/a manifiesta el deseo de perder peso, es importante escucharle. Tal vez tenga razón y podría perder algún kilo, pero siempre bajo supervisión médica.

Si creéis que vuestro/a hijo/a puede estar sufriendo un trastorno de este tipo:

  • Es importante que habléis con él para convencerle que necesita ayuda. Él/ella solo/a no va a poder salir de ello. Los Trastornos de la Alimentación son enfermedades graves que requieren la ayuda de distintos profesionales de la salud y el papel de la familia es fundamental en la curación de los mismos.
  • Acudid con él/ella al Médico de Familia (Médico de Cabecera de la Seguridad Social) para que le valore y derive a los profesionales indicados e iniciar el tratamiento.
  • Hacedle entender que no es culpa suya lo que le está ocurriendo y que vais a apoyarle en todo momento. Es vuestro deber y obligación y vais a hacerlo porque le queréis.
  • No dejéis que la vida familiar gire en torno al problema de la alimentación que presenta vuestro/a hijo/a. Así recibirá el mensaje de que hay cuestiones en la vida que también son muy importantes y le ayudará a ir saliendo de su obsesión.

GUÍA SOBRE TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN PARA MENORES

Estar bien alimentados es esencial en todas las etapas de la vida pero principalmente en aquellas en que tu organismo experimenta cambios, como en la pubertad y la adolescencia. La forma en que te alimentas está directamente relacionada con la salud, ya que una dieta equilibrada es fundamental para llevar una vida sana y feliz.

Es muy importante que sepas que en relación a la alimentación existen problemas muy graves y serios que pueden llegar a poner en peligro tu vida. Estos trastornos son la ANOREXIA y la BULIMIA. Los chicos y chicas adolescentes estáis constantemente bombardeados por los medios de comunicación por mensajes falsos que reflejan que la única forma de ser feliz y obtener éxito a nivel social es estar delgados/as. No te dejes engañar porque es una forma de utilizar a los/as jóvenes para “vender” su mercancía. Tú vales mucho más. Queremos que conozcas en qué consisten estos trastornos para que seas capaz de identificarlos si alguien a tu alrededor sufre por ellos, o incluso tú mismo/a, y puedas luchar contra ellos.

Los síntomas más llamativos de la ANOREXIA NERVIOSA son:

  • No te sientes a gusto con tu cuerpo y has pensado que si adelgazaras te encontrarías mucho mejor contigo mismo/a y tu vida iría mejor en todos los demás aspectos.
  • Has empezado a quitar de tu dieta los dulces, el pan… has tomado laxantes porque has oído que te ayudan a “eliminar”, has empezado a hacer ejercicio para “quemar” grasas y estás constantemente en movimiento.
  • Estás constantemente pensando en perder peso y la idea de engordar te atemoriza. Todo en tu vida gira en torno a esta idea.
  • Asocias delgadez con felicidad y con éxito social y personal.
  • Estás aprendiendo a ingeniártelas para que los adultos de tu alrededor crean que estás comiendo adecuadamente.
  • Cada vez que te miras en el espejo te ves gordo/a, incluso cuando la báscula te dice que pierdes peso aceleradamente. Tu autoevaluación está distorsionada por la enfermedad. Esto es así porque cuando no nos alimentamos adecuadamente, nuestro cerebro deja de funcionar con normalidad a todos los niveles, por esta razón te cuesta mucho más concentrarte en los estudios para obtener los mismos resultados que antes.

LA BULIMIA NERVIOSA consiste en:

  • No te sientes cómodo/a con tu cuerpo, has pensado en ponerte a dieta. Sin embargo, te ves incapaz de llevarla a cabo y cada vez sientes más la necesidad de comer, incluso alimentos de altas calorías (dulces, golosinas…).
  • Cuando sientes esa necesidad imperiosa de comer lo haces de forma descontrolada, llegando a comer grandes cantidades y lo haces a escondidas.
  • Como te sientes tremendamente culpable después de estos episodios, te provocas el vómito para “compensar”.
  • Cada vez tienes que vomitar con más frecuencia porque tu cuerpo te pide más y más comida. Pero no pierdes el peso que quisieras y, además, las secuelas de tanto vomitar se están haciendo notar (garganta irritada, señales en los dedos de la mano, dientes afectados, incluso a veces sangras cuando vomitas).

Lo que puedes hacer para prevenir este tipo de enfermedades es:

  • Ten muy presente que para que tu cuerpo y tu cerebro funcionen bien, necesitan nutrirse adecuadamente. De lo contrario, no podrás hacer una vida normal de un/a chico/a de tu edad.
  • Tú ya eres valioso/a por el mero hecho de existir. Tus padres tienen hacia ti un amor incondicional y aunque tengas defectos, no olvides que también tienes virtudes. Como cualquier persona.
  • No te compares con nadie. Es posible que haya chicos/as más guapos/as o esbeltos/as que tú pero tú no sabes qué tipo de problemas o dificultades atraviesan. Lo más importante es aprender a ser buena persona y cultivar valores que nos hagan sentir bien, tales como la solidaridad, el respeto y la tolerancia.
  • Haz ejercicio de forma regular y controlada. Esta práctica te ayudará a sentirte mejor contigo mismo y a mejorar tu estado de ánimo.

Si te encuentras en cualquiera de estos casos que hemos descrito anteriormente:

  • Tienes que hablar con tus padres. Es posible que, en un principio, sientas miedo, vergüenza o pienses que no te van a entender. Sin embargo, aunque puedan asustarse cuando se lo cuentes, ellos son quienes mejor pueden ayudarte. No olvides que son los encargados de velar por tu bienestar y protección y quienes mejor pueden enfrentar contigo el problema. Además, tienes que saber que el papel de la familia es fundamental en la curación de este tipo de trastornos.
  • No es culpa tuya estar pasando por esto. Debajo de este tipo de problemas existe una gran auto exigencia y un fuerte afán de perfeccionismo. Por eso, necesitas aprender a valorarte en la medida que mereces y a dejar de hacerte daño a ti mismo/a. Esto no vas a conseguirlo tú solo/a, sino que necesitas la ayuda de profesionales de la Salud Mental (psicólogos y psiquiatras).
  • Tus padres te tienen que acompañar al Médico de Familia (Médico de Cabecera de la Seguridad Social) o al Pediatra, según tu edad. Ambos valorarán tu caso, harán un diagnóstico preciso del trastorno y recomendarán un tratamiento a seguir. Tal vez tengan que derivarte a Salud Mental. No te asustes, el psicólogo y psiquiatra son dos profesionales más que han visto muchos casos como el tuyo y saben cómo ayudarte. Piensa, sobre todo, que NO ESTÁS SOLO/A y que hay mucha gente de tu edad con este problema, el cual tiene solución si tú te lo propones.
  • También puedes buscar apoyo en el centro escolar al que acudes. El/la tutor/a y el/la psicólogo/a orientador/a pueden apoyarte mucho. Estos/as profesionales están para ayudar a los/as alumnos/as que tienen dificultades académicas y también para los/as que necesitan apoyo emocional.

GUÍA SOBRE MALTRATO PARA PROFESIONALES

El/la niño/la no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos y no suele pedir ayuda. Esto le sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente. Los/as niños/as que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficits emocionales, conductuales y socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad. De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y buscar una respuesta adecuada que ayude al/la niño/a en su desarrollo evolutivo.

El maltrato físico es cualquier tipo de acción, realizada conscientemente o no, por parte de los adultos responsables del cuidado y protección del menor que le cause un daño físico o le ponga en riesgo de padecerlo. Para ser considerado maltrato, no debe ser un hecho aislado, sino una situación que se produzca con frecuencia.

El maltrato psicológico es cualquier acción producida por los adultos responsables de velar por el cuidado y bienestar del menor en la que pueda existir violencia verbal contra el mismo, que se evite cualquier tipo de contacto con él/ella o que haya una ausencia total de respuesta a sus expresiones y necesidades emocionales. Al igual que ocurre con el maltrato físico, para ser considerado como tal, debe ser una situación que se mantiene en el tiempo y no un hecho aislado.

Para los profesionales que trabajáis con niños/as (profesores, psicólogos, trabajadores sociales, pediatras…), es importante estar alerta ante señales como estas:

  • Señales físicas repetidas (hematomas, magulladuras, quemaduras…)
  • Niños/as que van sucios, malolientes, con ropa inadecuada, etc.
  • Cansancio o apatía permanente (se suele dormir en el aula)
  • Cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente
  • Conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes
  • Relaciones hostiles y distantes
  • Actitud hipervigilante (en estado de alerta, receloso)
  • Conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados para su edad
  • Evita ir a casa y pasa más tiempo del habitual en el colegio, patio o alrededores
  • Tiene pocos amigos en el colegio
  • Muestra poco interés y motivación por las tareas escolares
  • Falta a clase de forma reiterada sin justificación
  • Retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual
  • Falta de cuidados médicos básicos

Es importante tener en cuenta que estos indicadores nos pueden ayudar en nuestra observación, sin embargo por sí solos no son suficientes para demostrar la existencia de maltrato sino que, además, debemos considerar la frecuencia de las manifestaciones, cómo, dónde y con quién se producen.

Respecto a la prevención del maltrato infantil, los centros escolares y las instituciones públicas, pueden realizar escuelas de padres que ayuden a los/as padres/madres a darse cuenta de qué acciones ayudan a su hijo/a a crecer positivamente y cuáles le perjudican y dañan en su evolución como persona. Los/as padres/madres que ejercen algún tipo de maltrato, no suelen ser conscientes de ello y necesitan el apoyo y ayuda de profesionales especializados para cambiar su relación con sus hijos/as.

Cualquier profesional que trabaje con menores (profesores/as, médicos/as, educadores/as…) y detecte una situación de maltrato, está obligado a ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes en materia de menores (Servicios Sociales de la Zona y Policía si en ese momento el/la menor presenta lesiones).

GUÍA SOBRE MALTRATO PARA PADRES

El maltrato físico es cualquier tipo de acción, realizada conscientemente o no, por parte de los adultos responsables del cuidado y protección del menor que le cause un daño físico o le ponga en riesgo de padecerlo. Para ser considerado maltrato, no debe ser un hecho aislado, sino una situación que se produzca con frecuencia.

El maltrato psicológico es cualquier acción producida por los adultos responsables de velar por el cuidado y bienestar del menor en la que pueda existir violencia verbal contra el mismo, que se evite cualquier tipo de contacto con él/ella o que haya una ausencia total de respuesta a sus expresiones y necesidades emocionales. Al igual que ocurre con el maltrato físico, para ser considerado como tal, debe ser una situación que se mantiene en el tiempo y no un hecho aislado.

El maltrato puede ser de tres formas:

  • POR ACCIÓN: maltrato físico y/o psicológico, abuso sexual, explotación laboral, abuso pedagógico y maltrato institucional.
  • POR NEGLIGENCIA: desatención de las necesidades del menor y los deberes de protección u ofrecer un cuidado inadecuado.
  • POR OMISIÓN: abandono (grado máximo en que un menor puede estar desatendido, tanto a nivel físico, sin proporcionarle comida ni cubrir sus necesidades materiales como a nivel afectivo). Maltrato emocional por omisión, al no atender las necesidades emocionales y psicológicas de los menores.

Todas estas formas de maltrato tienen serias repercusiones y consecuencias tanto a un nivel físico como psicológico y de desarrollo de los menores. Los niños/as que crecen siendo maltratados pueden crecer con serias carencias, que si no son detectadas y paliadas, pueden acarrear serias dificultades en su vida futura.

Para la prevención del maltrato, es importante buscar herramientas que pueden ayudaros a prevenir situaciones de riesgo en un futuro, o intentar incidir en esas situaciones si se están produciendo, de manera precoz; por lo que consideramos importante que los padres y las madres conozcáis qué se entiende por maltrato psicológico y físico a menores, sobre todo de cara a reflexionar y evitarlo.

Si identificas que puedes estar produciendo algún tipo de situaciones como las descritas y no puedes dejar de hacerlo aunque sabes que estás perjudicando a tus hijos/as, es muy importante que pidas ayuda a los organismos competentes. En tu municipio puedes acudir al centro de Servicios Sociales más próximo y pedir ayuda al respecto. Existen recursos gratuitos de Orientación Familiar que están gestionados por profesionales (psicólogos, trabajadores sociales, mediadores…), que ayudan a las familias que tienen dificultades de relación entre sus miembros.

Por otro lado, cualquier adulto conocedor de una situación de riesgo para un/a menor, está obligado a ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes en materia de menores. En esos casos, bien podemos acudir a los Servicios Sociales de la Zona en que vive el menor para informar a estos profesionales,  o si el maltrato se está produciendo en ese momento, llamar a la Policía.